Plusvalías históricas en Afores durante 2025 elevan el ahorro para el retiro; 2026 apunta a mayor volatilidad
Las administradoras de fondos para el retiro (Afores) registraron en 2025 plusvalías por arriba del billón de pesos, el mayor monto observado en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). El salto superó ampliamente lo visto el año previo y reflejó un entorno financiero inusualmente favorable: alzas en mercados accionarios internacionales, apreciación en carteras de renta fija por la baja de tasas y el efecto de la diversificación global en los portafolios.
Según los datos reportados por la Consar, las plusvalías de 2025 sumaron 1 billón 141,766 millones de pesos. En términos prácticos, este rendimiento se incorpora a las cuentas individuales de los trabajadores, pues las ganancias (y también las minusvalías cuando ocurren) se reflejan directamente en el saldo que cada persona acumula para su retiro. En un sistema de contribución definida como el mexicano, el desempeño de los mercados y la constancia de aportaciones son determinantes para el monto final de pensión.
El resultado se apoyó en dos motores. Por un lado, el avance de bolsas globales y la narrativa de inversión centrada en tecnología e inteligencia artificial impulsaron a varios índices accionarios. Por otro, el ciclo de recortes de tasas en México elevó el precio de los bonos ya existentes en cartera —una dinámica típica cuando baja el costo del dinero—, beneficiando la valuación de la renta fija en los portafolios. A esto se sumó el peso de la inversión internacional permitida dentro del régimen de inversión de las Siefores generacionales, que ha ganado relevancia para amortiguar riesgos locales.
Para el trabajador, el efecto es directo: un mejor año en los mercados se traduce en mayor saldo y, en consecuencia, mejores probabilidades de alcanzar una pensión más alta, siempre que se mantengan aportaciones constantes y un horizonte de largo plazo. No obstante, especialistas del sector suelen insistir en que los rendimientos de un solo año no garantizan trayectorias futuras: el ahorro para el retiro se construye con décadas de aportaciones, comisiones, rendimientos y, sobre todo, continuidad laboral y salarial.
El desempeño de 2025 ocurre en un momento en que el sistema de pensiones mexicano atraviesa cambios estructurales. La reforma de 2020 elevó gradualmente las contribuciones obligatorias, lo que con el tiempo incrementará el flujo de ahorro hacia las cuentas individuales, aunque su impacto pleno se observará de manera escalonada. A la par, persiste un reto de fondo: la alta informalidad laboral limita el número de trabajadores que cotizan de manera continua, lo que reduce densidad de aportación y presiona el nivel de pensión futura, aun con buenos rendimientos.
Hacia 2026, el panorama luce menos terso. En México, la atención del mercado seguirá puesta en el crecimiento —que ha mostrado señales de moderación—, el rumbo de la inflación y las decisiones de política monetaria del Banco de México. En el frente externo, la incertidumbre comercial y la revisión del T-MEC, así como el ciclo económico de Estados Unidos (principal socio comercial), podrían influir en tipo de cambio, inversión y apetito por riesgo. En ese contexto, los administradores de fondos anticipan un entorno de mayor volatilidad, donde la diversificación por geografías y clases de activo cobra todavía más importancia para suavizar episodios de corrección.
También es previsible que el debate público se concentre en la suficiencia de las pensiones. Aunque plusvalías elevadas ayudan, no sustituyen la necesidad de mayores aportaciones y de una trayectoria laboral formal. Para muchos trabajadores, las aportaciones voluntarias y los cambios en patrones de consumo financiero —como reducir deuda cara y aumentar ahorro sistemático— pueden ser tan relevantes como el desempeño de corto plazo de los mercados. De igual manera, la educación financiera y la revisión periódica de estados de cuenta siguen siendo herramientas clave para identificar aportaciones, comisiones y movimientos.
En síntesis, el récord de plusvalías de 2025 fortalece el saldo del ahorro para el retiro y confirma el peso que tienen los ciclos de tasas y los mercados globales en las cuentas individuales. Sin embargo, el entorno para 2026 sugiere un trayecto más retador, donde la volatilidad puede regresar y el desempeño dependerá tanto de la diversificación de las Siefores como de variables macroeconómicas —crecimiento, inflación y comercio— que marcarán el ritmo de la economía mexicana.





