Sabadell mantiene el rumbo en México: ve espacio para crecer en banca corporativa pese a la cautela global
En medio de una inversión internacional más selectiva, la reconfiguración de cadenas de suministro y la discusión recurrente sobre el futuro del T-MEC, Banco Sabadell reiteró que México seguirá siendo una pieza estratégica dentro de su plan de largo plazo. La institución española considera que el país conserva ventajas estructurales —proximidad con Estados Unidos, demografía y una base industrial diversificada— que sostienen oportunidades de crecimiento, particularmente en banca corporativa, de inversión y financiamiento especializado.
Directivos del grupo señalaron que, tras una década de operación en el país, la franquicia mexicana es rentable y todavía tiene “recorrido” para elevar participación con un enfoque gradual. El banco sostiene que su objetivo no es expandirse a cualquier costo, sino crecer con disciplina de riesgo, privilegiando proyectos con capacidad real de repago en un entorno que, si bien luce más estable en inflación, aún enfrenta volatilidad externa.
La lectura del banco ocurre en un momento en el que el nearshoring —si bien no ha desaparecido— muestra ritmos disparejos. La expectativa de relocalización industrial hacia México se ha topado con pausas por la incertidumbre política en Estados Unidos y por cuellos de botella internos, como disponibilidad de energía, agua, seguridad en ciertos corredores logísticos y limitaciones de infraestructura. Aun así, la institución anticipa que el ajuste de cadenas seguirá, y con él la necesidad de crédito para parques industriales, transporte, almacenaje y capital de trabajo de proveedores.
En el frente macroeconómico, el mensaje de Sabadell se alinea con un panorama donde el crecimiento de México ha perdido impulso respecto a años recientes, pero mantiene amortiguadores relevantes: un sistema bancario bien capitalizado, un banco central con mandato antiinflacionario creíble y un sector externo estrechamente vinculado al ciclo manufacturero de Estados Unidos. Con la inflación ya lejos de sus máximos de 2022-2023 y una trayectoria de tasas más compatible con inversión productiva, la discusión se ha desplazado hacia el balance entre costo financiero, demanda interna y ritmo de obras de infraestructura.
Sobre el crédito, el banco subrayó un punto que sigue siendo central en la economía mexicana: la baja penetración financiera, sobre todo en pequeñas y medianas empresas. El reto no es solo de apetito bancario; también influyen informalidad, debilidad contable, falta de garantías y asimetrías de información que elevan el costo del financiamiento. En ese contexto, Sabadell afirmó que no relajará criterios de originación para acelerar crecimiento, una postura que cobra relevancia tras el ciclo de tasas altas, cuando aumentó la sensibilidad de empresas y hogares a pagos de deuda.
En cuanto a sectores, Sabadell identificó oportunidades en hotelería —con expansión más allá de los destinos tradicionales y crecimiento en plazas como Los Cabos o Riviera Nayarit—, energía, agroindustria y comercio ligado a inmuebles logísticos y bodegas. La energía destaca por su efecto transversal: sin mayor capacidad de generación, transmisión y certeza regulatoria, proyectos industriales pueden retrasarse o encarecerse. El banco afirmó que existen inversiones en espera de mayor claridad y permisos, y que, conforme se destraben, podría reactivarse el flujo de capital hacia proyectos asociados a la demanda industrial.
La institución también destacó avances internos en digitalización orientada a empresas: no solo canales, sino automatización de procesos, velocidad operativa y reducción de costos. En la banca mexicana, esa tendencia es consistente con la competencia creciente de jugadores digitales y con un usuario más habituado a pagos electrónicos, transferencias inmediatas y soluciones de tesorería en línea. A futuro, la incorporación de herramientas de inteligencia artificial —si se acompaña de controles y cumplimiento— puede aumentar eficiencia en análisis de riesgo, prevención de fraude y atención a clientes corporativos.
En el plano corporativo, Sabadell minimizó la probabilidad de una adquisición tras el episodio de la oferta de BBVA que no prosperó en 2024. La dirección del grupo sostuvo que su estrategia no cambió y que su prioridad sigue siendo ejecutar su hoja de ruta, con énfasis en rentabilidad y generación de capital, lo que también determina cuánto puede expandirse en mercados como México sin comprometer métricas de solvencia.
Hacia adelante, el desempeño de la banca corporativa en México estará ligado a tres variables: el desenlace de la revisión del T-MEC y el clima de inversión regional; la velocidad con la que se atiendan cuellos de botella en energía e infraestructura; y la trayectoria de tasas e inflación, que define el costo del financiamiento y la viabilidad de proyectos. En un entorno global más fragmentado, la ventaja geográfica de México puede sostener flujos productivos, pero la materialización dependerá de certidumbre y capacidad de ejecución.
En balance, Sabadell apuesta por México con una narrativa de continuidad: crecimiento gradual, crédito con disciplina y foco en sectores donde ve demanda estructural. La señal es relevante porque refleja cómo un banco extranjero valora el binomio oportunidad-riesgo del país: México mantiene atractivos claros por integración con Norteamérica, pero el ritmo de inversión y financiamiento dependerá de destrabar condiciones internas —sobre todo energía e infraestructura— y de la evolución política y económica en Estados Unidos.





