Crédito bancario a empresas acelera en México: crece el financiamiento, pero la banca ajusta el apetito de riesgo
El crédito empresarial mantiene crecimiento anual, impulsado por la demanda de pymes, mientras la banca cuida la calidad de cartera en un entorno incierto.
El financiamiento bancario a empresas en México mantuvo un paso firme al arranque del año: en el primer trimestre, la cartera de crédito empresarial alcanzó 3.97 billones de pesos, un avance de 7.7% frente al mismo periodo del año anterior. El dato llega a un año del acuerdo entre bancos y gobierno para ampliar el acceso de las pequeñas y medianas empresas (pymes) al crédito, y se da en un contexto donde las compañías reportan que la falta de financiamiento sigue siendo un freno directo para crecer, invertir y expandirse.
La señal de mayor dinamismo no sólo se refleja en el saldo total, sino en la lectura cualitativa del mercado. De acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones Generales y/o Estándares en el Mercado de Crédito Bancario de Banco de México (Banxico), los bancos de mayor participación reportaron un aumento en la demanda, especialmente en el segmento pyme. En términos prácticos, esto sugiere que una parte de las empresas no sólo busca más crédito, sino que también está encontrando puertas abiertas, pese a un entorno de tasas todavía elevadas en comparación con los niveles previos al ciclo inflacionario.
El avance del crédito ocurre en un momento en que la economía mexicana combina soportes y presiones. Por un lado, el mercado laboral y el consumo han mostrado resiliencia, y la relocalización de cadenas productivas (nearshoring) mantiene interés por inversión, especialmente en manufactura y logística. Por otro, persisten focos de incertidumbre: el desempeño de la economía de Estados Unidos —principal socio comercial—, la volatilidad en costos financieros, y la cautela empresarial ante decisiones de inversión de largo plazo.
El reto de fondo, reconocido tanto por autoridades como por el sector financiero, es convertir el crecimiento del saldo en una ampliación efectiva del acceso para las pymes. La Encuesta Nacional de Financiamiento a Empresas ha mostrado que no contar con crédito tiene efectos concretos: una proporción amplia de empresas reporta afectaciones, desde retrasos en expansión hasta cancelación de inversiones. En ese sentido, el crecimiento de la cartera es una condición necesaria, pero no suficiente, para cerrar la brecha de financiamiento en el segmento que concentra gran parte del empleo.
Más crédito pyme, pero con lupa en la morosidad y el ciclo económico
La expansión del financiamiento ocurre con una advertencia: la calidad de la cartera muestra señales de presión moderada. La morosidad bancaria subió ligeramente de 1.65% en marzo de 2025 a 1.71% en marzo del año siguiente. Aunque el nivel sigue siendo bajo en perspectiva histórica, el movimiento confirma que el ciclo crediticio se está normalizando y que la banca está incorporando más selectividad, sobre todo en pymes, donde la información financiera puede ser más heterogénea y la sensibilidad a choques de demanda o costos suele ser mayor.
En este escenario, calificadoras y analistas han señalado que el acuerdo para ampliar el crédito no implica necesariamente una toma de riesgo indiscriminada. La banca puede expandirse, pero con criterios más estrictos de originación: garantías, historial de pago, dispersión del riesgo por sectores y ajustes en precios y plazos. En términos económicos, esto significa que el crédito puede seguir creciendo, aunque con una asignación más defensiva hacia empresas con flujos más predecibles o integradas a cadenas exportadoras.
La propia encuesta de Banxico apunta a que, hacia el siguiente trimestre, los bancos de mayor tamaño anticipan continuidad en el dinamismo, mientras que los de menor participación podrían observar un repunte en la demanda. Esto abre una ventana de competencia: instituciones medianas y nicho pueden ganar terreno en regiones o sectores específicos, siempre que cuenten con capacidades de evaluación y cobranza robustas.
En paralelo, el debate público elevó la ambición sobre la profundidad financiera. Tras el compromiso original de ampliar el financiamiento para alcanzar a una mayor proporción de pymes hacia el final de la década, el gobierno ha empujado objetivos más altos, vinculando el acceso al crédito con una meta de mayor peso del financiamiento en la economía. En un país donde el crédito al sector privado como proporción del PIB ha sido menor que en otras economías comparables, el planteamiento implica no sólo colocar más, sino construir infraestructura institucional: formalización, digitalización contable, pagos trazables y mejor información crediticia.
La tecnología aparece como herramienta, aunque no necesariamente como destino del crédito. Banxico registra que, por ahora, no se espera que una parte relevante del financiamiento nuevo se use específicamente para invertir en Inteligencia Artificial (IA), aunque algunos intermediarios han observado un incremento moderado asociado a ese motivo. En la práctica, el uso más inmediato de soluciones digitales tiende a concentrarse en procesos: verificación, evaluación de riesgo, prevención de fraude y reducción de costos operativos, factores que pueden ampliar la rentabilidad de atender segmentos tradicionalmente más caros de originar, como el pyme.
Mirando hacia adelante, el desempeño del crédito empresarial dependerá de la trayectoria de la inflación y de las tasas, de la fortaleza de la demanda externa y de la capacidad de las empresas para sostener márgenes en un entorno competitivo. Si la economía mantiene crecimiento moderado y se consolida la inversión ligada a exportación, el crédito puede seguir expandiéndose; si se deteriora el ciclo o se intensifican choques externos, la banca probablemente reforzará filtros de riesgo, limitando el acceso para firmas con menor formalidad o mayor volatilidad de ingresos.
En balance, el incremento del crédito empresarial confirma una mayor tracción en la demanda y una respuesta del sistema bancario, particularmente en pymes, pero también subraya que la expansión debe convivir con disciplina en el riesgo y con mejoras estructurales para que el financiamiento llegue a más empresas sin deteriorar la cartera.