Inflación quincenal cede en mayo, pero la subyacente sigue marcando el paso para Banxico
La baja en tarifas eléctricas alivió el INPC, pero los servicios mantienen presiones que complican el regreso sostenido a la meta de inflación.
La inflación en México mostró una moderación en la primera quincena de mayo, impulsada por un ajuste a la baja en tarifas eléctricas y descensos en algunos productos agropecuarios. Sin embargo, el detalle del reporte confirma que el componente subyacente —el que suele guiar las decisiones de política monetaria por reflejar mejor las presiones persistentes— continuó avanzando, con los servicios como el principal foco de atención para el mercado y para el Banco de México (Banxico).
De acuerdo con el Inegi, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) disminuyó 0.16% quincenal, lo que ubicó la inflación anual en 4.11%. La cifra sugiere una pausa en el repunte observado en meses previos y se explica, en buena medida, por el comportamiento del componente no subyacente, típicamente más volátil y sensible a factores estacionales y a choques de oferta.
El contraste se mantuvo en la inflación subyacente: subió 0.13% quincenal y alcanzó 4.22% anual, por encima de la inflación general. Al interior, las mercancías registraron un incremento anual de 3.83%, mientras que los servicios se mantuvieron resistentes con 4.59% anual, una señal de que los costos asociados a la demanda interna y a la indexación de precios siguen presentes a pesar del alivio temporal en energéticos.
En el componente no subyacente, el índice retrocedió 1.14% quincenal. Los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno bajaron 1.64% debido al arranque del esquema de tarifas eléctricas de temporada cálida en 11 ciudades, un efecto estacional que tiende a repetirse y que suele introducir “picos” de baja en el índice general durante esta época del año.
Entre los productos con mayores disminuciones destacaron la electricidad, con una caída de 17.88%; el tomate verde, con 18.59%; y el huevo, con 2.37%. En sentido contrario, el jitomate se encareció 5.39% y el gas doméstico LP avanzó 1.81%, recordando que los precios agropecuarios y energéticos pueden cambiar de dirección con rapidez por factores climáticos, logísticos o internacionales.
Servicios: el tramo más difícil de desinflar
El comportamiento de los servicios volvió a ser el punto más incómodo del reporte. Rubros como restaurantes y servicios de alojamiento reportaron una inflación anual de 6.78%, mientras que seguros y servicios financieros avanzaron 6.14%. En términos económicos, estas lecturas suelen reflejar rigideces mayores: salarios, rentas, costos de operación y esquemas de actualización de precios que responden más lentamente a la baja. Para los hogares, esto se traduce en que el “alivio” que llega por electricidad o algunos alimentos no siempre se siente con la misma fuerza en el gasto cotidiano asociado a consumo fuera del hogar, turismo interno, comisiones, primas o servicios profesionales.
La persistencia en servicios también se relaciona con el entorno macro: aunque el crecimiento muestra señales mixtas por la desaceleración global, el mercado laboral ha mantenido un piso relativamente firme en comparación con otros ciclos, y diversos negocios siguen trasladando costos. Esto ocurre en un contexto en el que la convergencia de la inflación hacia la meta de 3% de Banxico ha sido más lenta de lo anticipado, lo que obliga a distinguir entre descensos estacionales y una trayectoria sostenida de desinflación.
De cara a la política monetaria, el dato refuerza una lectura prudente: la baja del índice general ayuda al panorama, pero no elimina el reto de la subyacente. Banxico ha reiterado que observará la trayectoria de la inflación, especialmente la de servicios, antes de ajustar con mayor decisión su postura. En los mercados, esto suele traducirse en expectativas de recortes graduales y altamente dependientes de los datos, sobre todo si la inflación subyacente se mantiene por encima del nivel general.
Además, el episodio subraya la relevancia de factores estacionales y administrados: las tarifas eléctricas pueden bajar el INPC por unas quincenas, pero su efecto se diluye cuando la atención regresa a los componentes más persistentes. En paralelo, movimientos en gas LP y alimentos frescos pueden reavivar la volatilidad, especialmente en periodos de calor o afectaciones climáticas que golpean rendimientos agrícolas y cadenas de suministro.
En síntesis, la inflación dio un respiro en la primera mitad de mayo gracias a la electricidad y algunos agropecuarios, pero el avance de la subyacente —encabezado por servicios— mantiene el mensaje central: la batalla contra las presiones de fondo aún no está resuelta y seguirá condicionando el margen de maniobra de Banxico en los próximos meses.