Hacienda refuerza el estímulo al IEPS del diésel y modera la presión inflacionaria en combustibles

17:57 27/03/2026 - PesoMXN.com
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El mayor descuento al IEPS del diésel busca suavizar el impacto de choques externos en precios y transporte, con costos fiscales a monitorear.

México volvió a utilizar el “amortiguador” fiscal en combustibles: por tercera semana consecutiva, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) incrementó el estímulo al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable al diésel, un insumo clave para el transporte de mercancías y buena parte de la movilidad en el país. Para la semana del 28 de marzo al 3 de abril, el estímulo para el diésel será de 70%, equivalente a 5.18 pesos por litro, con lo que la cuota efectiva del IEPS federal baja a 2.19 pesos por litro, de acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

El ajuste ocurre en un contexto de mayor volatilidad internacional en energéticos. Cuando el precio del petróleo y de los combustibles refinados sube en el exterior —por tensiones geopolíticas, disrupciones logísticas o movimientos abruptos en mercados—, el gobierno suele reducir temporalmente el cobro del IEPS federal para evitar que el alza se traslade de golpe al consumidor final. En esta ocasión, el estímulo al diésel resulta mayor al observado en las dos semanas previas, reflejando un intento de contener el encarecimiento de un combustible particularmente sensible para la cadena de suministro.

En gasolinas, Hacienda también mantuvo apoyos, aunque de menor magnitud. La gasolina regular (Magna) tendrá una cuota IEPS de 5.15 pesos por litro tras un estímulo de 23% (1.55 pesos). La Premium contará con un estímulo de 0.45 pesos por litro (8%), dejando una cuota de 5.21 pesos. Estos movimientos buscan moderar variaciones semanales y, en particular, evitar picos que terminen presionando la inflación de corto plazo.

Los precios al público siguen reflejando una mezcla de costos internacionales, logística y carga fiscal. Con datos de mercado al 27 de marzo por la mañana, la Magna promedió 23.7 pesos por litro; la Premium, 27.8; y el diésel, 28.7 pesos por litro a nivel nacional. En el precio final inciden tanto el costo del combustible y su distribución como los impuestos: IEPS federal, IEPS estatal, IEPS por emisiones de CO2 e IVA de 16% sobre el total.

El IEPS como “amortiguador”: beneficio al consumidor, presión a las finanzas públicas

El uso de estímulos al IEPS funciona como un mecanismo contracíclico: reduce el impacto inmediato de choques externos en el bolsillo de hogares y empresas, y puede contener efectos de segunda vuelta en inflación —por ejemplo, en alimentos y mercancías transportadas por carretera—. Sin embargo, también implica un costo fiscal: al cobrar menos IEPS federal por litro, se recaudan menos ingresos tributarios en el corto plazo, lo que puede obligar a reasignaciones presupuestales o a una gestión más estricta del gasto si los precios internacionales se mantienen altos por periodos prolongados.

El dilema es particularmente relevante para una economía como la mexicana, donde el transporte terrestre tiene un peso dominante en la logística nacional. El diésel alimenta flotillas de carga, transporte público y parte del sector productivo, de modo que movimientos abruptos en su precio suelen reflejarse en costos operativos. Al mismo tiempo, la recaudación por combustibles es una fuente importante de ingresos no petroleros, por lo que un periodo extendido de estímulos puede tensar metas de balance fiscal, sobre todo si coincide con un entorno de crecimiento moderado o menor dinamismo en la recaudación.

Además, en términos de política pública, estos estímulos conviven con objetivos ambientales y de transición energética. En la práctica, al reducirse el impuesto federal cuando suben los precios, se suaviza la señal de costo que podría incentivar un menor consumo. Por ello, en el debate económico suele plantearse que, si los estímulos se vuelven recurrentes, conviene complementarlos con medidas más focalizadas o con estrategias de eficiencia logística y transporte para disminuir la vulnerabilidad a choques energéticos.

Hacia adelante, el principal factor a vigilar será la duración de la presión externa sobre energéticos y su transmisión a la inflación. Si la volatilidad se prolonga, Hacienda enfrentará un equilibrio complejo entre estabilizar precios al consumidor y cuidar la recaudación. Por ahora, el incremento del estímulo al diésel apunta a contener el impacto sobre transporte y mercancías, con implicaciones directas tanto para la inflación como para el espacio fiscal del gobierno.

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