Novacard apuesta por convertirse en Sofipo y ganar escala en el crédito al consumo

16:46 06/05/2026 - PesoMXN.com
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La fintech busca migrar a una figura regulada para ampliar productos y fondeo, en un mercado donde las Sofipos concentran millones de usuarios y compiten por confianza.

En el ecosistema financiero mexicano, donde la digitalización ha acelerado la competencia por el crédito al consumo, Novacard prepara un cambio estratégico: buscar una autorización para operar como Sociedad Financiera Popular (Sofipo). La empresa, que actualmente opera como SAPI y otorga crédito con énfasis en mujeres y en personas mayores de 30 años, considera que dar el salto regulatorio puede reducir costos operativos y abrirle la puerta a productos que hoy no puede ofrecer con la misma profundidad, como cuentas con rendimientos y mayores líneas de crédito.

El movimiento apunta a un sector que, de acuerdo con cifras difundidas por el propio mercado, agrupa a más de 35 millones de clientes. Para Novacard, entrar a ese universo no solo significa un cambio de licencia: implica competir por confianza —del usuario y del regulador— en un momento en el que el consumidor mexicano está más sensible al costo del financiamiento y a la claridad de las condiciones, tras un periodo prolongado de tasas elevadas en el país.

La compañía opera desde 2023 y reporta alrededor de 100,000 clientes. Su meta de mediano plazo es escalar hacia el rango de cientos de miles de usuarios, soportada —según su estrategia— en un segmento “más consolidado” por edad y hábitos de pago. En paralelo, su producto busca diferenciarse con recompensas (cashback en categorías como supermercados) y un esquema de pago por periodos cortos, que pretende dar mayor previsibilidad al usuario sobre fechas y montos a liquidar; si el saldo no se cubre a tiempo, se aplica un costo diario fijo.

El plan de Novacard ocurre mientras el mapa competitivo de las Sofipos se mueve: varios jugadores relevantes han transitado o buscan transitar hacia figuras bancarias, empujados por la necesidad de fondeo más barato y una oferta de servicios más amplia. Ese reacomodo deja espacio para que nuevos participantes intenten capturar clientes, siempre que puedan demostrar disciplina de riesgo, capacidades operativas y estándares de protección al usuario.

Regulación, fondeo y confianza: el valor (y el costo) de ser Sofipo

Convertirse en Sofipo puede dar ventajas concretas frente a operar como SAPI: una estructura regulatoria más clara y la posibilidad de captar recursos del público bajo reglas específicas, lo que suele mejorar el acceso a fondeo y facilita construir una propuesta de “cuenta” más completa. En un entorno mexicano donde el crédito al consumo compite con presiones sobre el ingreso disponible —por inflación en servicios, costos de vivienda y tasas aún restrictivas—, el precio del fondeo y la gestión de morosidad se vuelven determinantes para sostener crecimientos acelerados sin deteriorar cartera.

Pero el salto también eleva la exigencia: implica inversión en cumplimiento, auditoría, controles internos y gobierno corporativo, además de estándares más estrictos de reporte. Para el usuario, la lectura suele ser doble: por un lado, mayor formalidad y supervisión; por el otro, la expectativa de productos más comparables con los bancarios, desde rendimientos hasta servicios asociados. En ese contexto, la transparencia de comisiones, la comunicación de costos y la calidad del servicio dejan de ser “atributos” y pasan a ser condiciones mínimas para retener clientes.

La apuesta de Novacard por un segmento de mayor edad también refleja una discusión vigente en la industria: el crecimiento acelerado con clientes jóvenes puede traer volumen, pero no necesariamente calidad de pago, especialmente cuando el crédito se expande en un ciclo de dinero caro. En México, donde la inclusión financiera avanza pero sigue siendo desigual por región y nivel de ingreso, las fintech que busquen escala sostenida suelen enfrentar el mismo dilema: crecer rápido o crecer con prudencia, priorizando perfiles con mayor estabilidad laboral y capacidad de pago.

Hacia adelante, el desempeño de jugadores como Novacard dependerá de su habilidad para equilibrar expansión comercial, disciplina de originación y capacidad de fondearse de forma eficiente. Si logra completar su transición a Sofipo —ya sea por la vía de una adquisición o de una nueva autorización—, se incorporaría a un segmento con amplia base de usuarios, pero también con competencia intensa por tasas, rendimientos y reputación, en un país donde el consumidor está cada vez más informado y comparativo.

En perspectiva, el intento de migrar a Sofipo muestra cómo el crédito digital en México está entrando a una fase de maduración: menos énfasis en crecer a cualquier costo y más foco en regulación, confianza y sostenibilidad del modelo, especialmente mientras las condiciones financieras siguen siendo un filtro natural para el apetito de riesgo.

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