Banxico baja la tasa a 6.75% y enfría los rendimientos de Cetes: qué significa para ahorradores e inflación
El recorte de Banxico se reflejó de inmediato en Cetes, reduciendo el ingreso por renta fija de corto plazo aunque aún con rendimiento real positivo.
El Banco de México (Banxico) profundizó su ciclo de relajamiento monetario al recortar 25 puntos base la tasa de interés interbancaria, para ubicarla en 6.75%, su nivel más bajo desde marzo de 2022. El ajuste, en un entorno donde la inflación anual se mantiene en 4.63%, tuvo un efecto casi inmediato en el mercado de deuda gubernamental: los rendimientos de los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) retrocedieron de forma generalizada.
En la más reciente subasta, los Cetes a 28 días bajaron 0.17 puntos porcentuales para colocarse en 6.64%, tras tres semanas sin cambios. A 91 días, el rendimiento cayó 0.29 puntos para ubicarse en 6.82%. En los plazos más largos, los Cetes a 182 días se situaron en 7.15% y los de 364 días en 7.44%, con descensos de 0.13 y 0.14 puntos, respectivamente.
La decisión del banco central ocurre mientras el país transita por una fase de desinflación más lenta de lo anticipado por algunos analistas, con presiones que tienden a concentrarse en servicios y en componentes sensibles a salarios. Banxico, además, ha señalado que su postura monetaria debe seguir siendo adecuada ante riesgos externos, como episodios de volatilidad en energéticos y disrupciones vinculadas a tensiones geopolíticas, factores que pueden afectar expectativas de inflación y condiciones financieras globales.
Para los ahorradores, el movimiento implica menores ganancias nominales en instrumentos considerados de los más seguros del mercado local. Sin embargo, con la inflación aún por debajo de los rendimientos vigentes, los Cetes conservan un atractivo defensivo para objetivos de corto plazo, especialmente frente a alternativas que implican mayor riesgo de mercado o exposición cambiaria.
Rendimiento real, plazos y la “nueva normalidad” del ahorro en México
Una manera práctica de dimensionar el impacto del recorte es comparar el rendimiento nominal con la inflación para aproximar el rendimiento real. Con el Cete a 28 días en 6.64% y la inflación anual en 4.63%, el diferencial es de alrededor de 2.01 puntos porcentuales. Ese margen sigue siendo positivo, pero se ha venido estrechando conforme avanza el ciclo de recortes, lo que obliga a los inversionistas a afinar su estrategia: elegir plazo, escalonar vencimientos y ajustar expectativas de rendimiento.
En México, donde el ahorro suele concentrarse en instrumentos bancarios y una porción creciente migra a plataformas de inversión, los Cetes suelen funcionar como referencia para el “piso” de rendimiento de bajo riesgo. Su valor nominal de 10 pesos y el mecanismo de colocación a descuento los hacen accesibles para pequeños inversionistas, pero la reducción de tasas tiende a recortar el ingreso por intereses, sobre todo para quienes reinvierten cada 28 días buscando liquidez.
El cambio también reacomoda comparaciones frente a horizontes más largos. En el ecosistema de ahorro para el retiro, algunas sociedades de inversión especializadas han mostrado rendimientos que, en ciertos periodos, superan con holgura a los Cetes de muy corto plazo; no obstante, se trata de vehículos con objetivos y plazos distintos, mayor exposición a valuaciones de mercado y una lógica de acumulación de largo aliento. Para metas de corto plazo —fondo de emergencia, pagos programados o resguardo temporal— los Cetes suelen seguir compitiendo por su simplicidad y perfil de riesgo.
Hacia delante, el principal factor para anticipar el comportamiento de estos rendimientos será la trayectoria de la inflación y la guía de política monetaria. Si el proceso desinflacionario se consolida y las expectativas permanecen ancladas, el mercado podría seguir descontando recortes adicionales; si surgen choques en energéticos, presiones en servicios o un episodio de volatilidad externa, la velocidad del ajuste podría moderarse. En cualquier caso, el mensaje para el inversionista es claro: el entorno de tasas más altas que predominó en años recientes está dando paso a una etapa donde la gestión del plazo y la diversificación vuelven a ser determinantes.
En síntesis, el recorte de Banxico ya se tradujo en menores rendimientos de Cetes, reduciendo el retorno nominal de la renta fija de corto plazo, aunque todavía por encima de la inflación. El balance para los ahorradores dependerá de su horizonte, su necesidad de liquidez y de qué tan persistentes resulten las presiones inflacionarias en los próximos meses.